Era, en efecto, el automóvil de Maruja. Había transcurrido por lo menos media hora desde el secuestro, y sólo quedaban los rastros: el cristal del lado del chofer destruido por un balazo, la mancha de sangre y el granizo de vidrio en el asiento, y la sombra húmeda en el asfalt...
-
ConfirmarDorado MallLun–Sáb 9:00–20:00Sin stock
-
ConfirmarAlbrook MallLun–Sáb 9:00–20:00Sin stock
-
ConfirmarAtrio MallLun–Dom 9:00–19:00Sin stock
-
ConfirmarLos PueblosLun–Dom 9:00–19:00Sin stock
-
ConfirmarMetromallLun–Sáb 9:00–20:00Sin stock
-
ConfirmarFederal MallLun–Sáb 9:00–19:00Sin stock
-
ConfirmarPlaza Wong ChangLun–Sáb 9:00–19:00Sin stock
-
ConfirmarColón 2000Lun–Sáb 9:00–19:00Sin stock
Solo mostramos sucursales con recogida en tienda. La compra online se despacha desde nuestro almacén.
DESCRIPCIÓN |
DETALLES |
|---|---|
|
Noticia de un secuestro
Era, en efecto, el automóvil de Maruja. Había transcurrido por lo menos media hora desde el secuestro, y sólo quedaban los rastros: el cristal del lado del chofer destruido por un balazo, la mancha de sangre y el granizo de vidrio en el asiento, y la sombra húmeda en el asfalto, de donde acababan de llevarse al chofer todavía con vida. El resto estaba limpio y en orden.' -- Era, en efecto, el automóvil de Maruja. Había transcurrido por lo menos media hora desde el secuestro, y sólo quedaban los rastros: el cristal del lado del chofer destruido por un balazo, la mancha de sangre y el granizo de vidrio en el asiento, y la sombra húmeda en el asfalto, de donde acababan de llevarse al chofer todavía con vida. El resto estaba limpio y en orden.' |
|
