Las disputas, en muchos casos sangrientas, entre las diversas sectas cristianas surgidas a raíz de la Reforma, provocaron ya desde fecha temprana una fuerte inquietud en el pensamiento europeo. John Locke (1632-1704), destacado representante del empirismo filosófico, tampoco p...
-
ConfirmarDorado MallLun–Sáb 9:00–20:00Disponible
-
ConfirmarAlbrook MallLun–Sáb 9:00–20:00Disponible
-
ConfirmarAtrio MallLun–Dom 9:00–19:00Disponible
-
ConfirmarLos PueblosLun–Dom 9:00–19:00Disponible
-
ConfirmarMetromallLun–Sáb 9:00–20:00Disponible
-
ConfirmarFederal MallLun–Sáb 9:00–19:00Disponible
-
ConfirmarPlaza Wong ChangLun–Sáb 9:00–19:00Disponible
-
ConfirmarColón 2000Lun–Sáb 9:00–19:00Disponible
Solo mostramos sucursales con recogida en tienda. La compra online se despacha desde nuestro almacén.
DESCRIPCIÓN |
DETALLES |
|---|---|
|
Ensayo y carta sobre la tolerancia
Las disputas, en muchos casos sangrientas, entre las diversas sectas cristianas surgidas a raíz de la Reforma, provocaron ya desde fecha temprana una fuerte inquietud en el pensamiento europeo. John Locke (1632-1704), destacado representante del empirismo filosófico, tampoco pudo sustraerse a la preocupación por este problema. En el "Ensayo sobre la tolerancia" (1666) y, más tarde, en la "Epistola de tolerantia" (1685) propugnó la separación entre la Iglesia y el Estado y la aceptación de todo tipo de opinión religiosa que no atentara contra los principios fundamentales de la sociedad constituida, dos principios que continúan teniendo plena vigencia en el pensamiento político moderno. Introducción y traducción de Carlos Mellizo -- Las disputas, en muchos casos sangrientas, entre las diversas sectas cristianas surgidas a raíz de la Reforma, provocaron ya desde fecha temprana una fuerte inquietud en el pensamiento europeo. John Locke (1632-1704), destacado representante del empirismo filosófico, tampoco pudo sustraerse a la preocupación por este problema. En el "Ensayo sobre la tolerancia" (1666) y, más tarde, en la "Epistola de tolerantia" (1685) propugnó la separación entre la Iglesia y el Estado y la aceptación de todo tipo de opinión religiosa que no atentara contra los principios fundamentales de la sociedad constituida, dos principios que continúan teniendo plena vigencia en el pensamiento político moderno. Introducción y traducción de Carlos Mellizo |
|
